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Día de las Personas Mayores

Publicado el 27 Agosto 2020

Pronunciamiento 028

Desde el Consejo Para Prevenir y Erradicar la Discriminación (COPRED) hacemos un llamado al respeto y garantía de los derechos de las personas mayores y, en el contexto de la pandemia por covid-19, destacamos la importancia de analizar la situación que viven las personas mayores en condiciones de vulnerabilidad para establecer ejes de acción que permitan eliminar obstáculos para la construcción de una sociedad más incluyente, plural, democrática e igualitaria, de respeto y fomento a la solidaridad.

El 28 de agosto se conmemora el Día Nacional del Adulto Mayor, el cual fue instituido en 1998 con el objetivo de visibilizar a las personas mayores, reconocer sus aportes a la sociedad y su desarrollo, así como hacer un llamado al respeto y garantía de sus derechos.

Personas mayores son aquellas de 60 años o más, que, además de ser titulares plenos de derechos, han sido reconocidas como grupo de atención prioritaria en la Constitución Política de la Ciudad de México, la cual establece una serie de obligaciones positivas a cargo de las autoridades para eliminar su exclusión, garantizar su ejercicio igualitario de derechos y vivir una vida libre de violencias.

El término persona mayor busca la inclusión y objetividad, sin cargas ni valoraciones de ningún tipo. A partir de la segunda asamblea mundial de envejecimiento y vejez de Madrid en el 2002, se estableció como la expresión correcta para este segmento de la población. El término “abuela o abuelo” resulta discriminatorio porque no todas las personas mayores son abuelos, ni todos los abuelos personas mayores, además de la carga valorativa del término, que suele implicar una infantilización de las personas mayores.

El proceso de envejecimiento acelerado es un común denominador en los países de América Latina y el Caribe, así como en el mundo. El crecimiento de la población de personas mayores en México es un logro de los avances en salud, los cuales han permitido un incremento en la esperanza de vida. Si bien las mujeres viven más años que los hombres, esto no significa que vivan en mejores condiciones o con mejor salud.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Intercensal 2015, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en la Ciudad de México hay un total de 1 millón 276 mil 452 personas de 60 años y más; de éstas, más de la mitad (57.5%) son mujeres y el resto (42.5%) son hombres.

Hoy existen todavía muchos prejuicios con respecto a su derecho de acceso al trabajo, pues solo el 30% pertenece a la población económicamente activa, del cual el 47% realiza trabajo doméstico. El 42% son jubilados o jubiladas. Todo ello, aunado a la precarización de los trabajos, orilla a las personas a vivir en condiciones de pobreza, dependencia, violencia y falta de acceso a la salud.

Es bien sabido que, a lo largo de los años, la población de personas mayores se ha tenido que enfrentar a la desigualdad estructural; sin embargo, a raíz de la pandemia por covid-19, la situación ha empeorado. Si bien es cierto que en las personas mayores la letalidad del virus es mayor, eso no significa que sean un grupo poblacional vulnerable, sino que existen condiciones que les colocan en situación de riesgo y las ciñen al aislamiento, generan estigmas y refuerzan estereotipos que fomentan la violencia y discriminación.

En México, las personas mayores de 60 años no han sido quienes representan los porcentajes más altos de fallecimientos, pero aun así es indispensable hacer un llamado a reflexionar sobre las condiciones que originan situaciones discriminatorias en distintos espacios cotidianos para este grupo, y que hoy les colocan en un mayor grado de vulnerabilidad, como los relacionados con la atención a la salud pública, los comercios y los mercados, en lo que respecta a la negación de ingreso para la adquisición de productos básicos y alimentos, mecanismos de denuncia ante actos de violencia o abandono, espacios laborales, etcétera.

En el desarrollo de acciones para prevenir y atender la pandemia, y para el llamado regreso a la “nueva normalidad”, resulta fundamental:

  • El ejercicio pleno de los derechos humanos de toda la población, especialmente en el caso de las personas mayores del derecho a la vida, a servicios médicos y medicamentos.

  • El fortalecimiento y creación de redes institucionales y sociales de apoyo entre personas mayores y para las personas mayores.

  • Fomentar iniciativas de redes ciudadanas de solidaridad para el cuidado de las personas mayores.

  • Tener presente la interseccionalidad y condiciones de las personas mayores, tanto de las que viven solas como de las que están acompañadas, las que realizan actividades como cuidadoras, las que salen a trabajar, las que suman otras condiciones (discapacidad, pertenencia a un grupo étnico, condiciones de salud, LGBTI, etcétera).

  • Reforzar los servicios y coordinación de los centros gerontológicos de cuidados prolongados.

  • Tomar medidas para la prevención y atención de la violencia y discriminación contra las personas mayores, dentro del ámbito familiar, en residencias de larga estancia, hospitales u otros espacios de permanencia.

  • Diseñar medidas para su protección que tomen en cuenta las distintas circunstancias en que puedan encontrarse las personas mayores.

La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores fue declarada el 15 de junio de 2015, y garantiza que las personas reciban servicios de cuidado a largo plazo en situaciones de riesgo o emergencias humanitarias. Dicha Convención contiene medidas específicas en materia de políticas públicas y de acción gubernamental con enfoque de derechos humanos en todos los ejes.

Actualmente, ocho países de América Latina la han firmado; México no es uno de ellos, pero su adhesión es prioritaria y de suma importancia para que las personas mayores no sean violentadas en sus derechos. Desde el COPRED, hacemos un respetuoso llamado a las autoridades del Estado mexicano a firmar y ratificar este instrumento, que enriquecería el bloque de derechos reconocidos en México para las personas mayores.

La vejez es una de las etapas más incomprendidas: pocos la asumen como la sucesión lógica de la vida, en la que el conocimiento y la experiencia marcan la diferencia.