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COPRED llama a reconocer y atender impactos diferenciados por la COVID en trabajadoras sexuales

Publicado el 01 Junio 2020

Ciudad de México, 1° de junio de 2020

Pronunciamiento 016

En el marco del Día Internacional de la Trabajadora Sexual, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) hace un llamado al reconocimiento de los impactos diferenciados de la pandemia por la COVID-19 en las personas trabajadoras sexuales (PETS), y en consecuencia, a que se implementen medidas diferenciadas para paliar los efectos en su salud, economía e inclusión social para evitar que la brecha de desigualdad se profundice.

Este Consejo ha insistido en la visibilización de los impactos diferenciados en grupos de atención diferenciada de las medidas adoptadas para enfrentar la pandemia. Las PETS han sido especialmente afectadas por ello, lo cual ha agrava su exclusión e incrementa su vulnerabilidad ante actos de discriminación y violencia.

Las PETS, sobre todo quienes trabajan en calle, viven la violencia, el acoso y la criminalización por parte no sólo de los vecinos, sino de las propias autoridades encargadas de velar por su seguridad y acceso a la justicia. Los prejuicios frente a esta población se encuentran arraigados y permean en sus relaciones tanto públicas como privadas. Debemos desmontarlos.

Ahora, en tiempos de COVID, las PETS han resentido con mayor fuerza los impactos diferenciados de las medidas para hacer frente a la covid-19, al quedarse sin trabajo y muchas veces, sin techo. Además de exponerlas a la criminalización cuando buscan ganarse algo de dinero para subsistir, esto también las expone de manera grave a la enfermedad. Dadas sus condiciones de precarización y pobreza, se convierten en una población de alto riesgo ante el virus.

La criminalización y la discriminación aún presente hacia quienes ejercen el trabajo sexual, aunadas a la marginación y falta de acceso a la información, impiden el acceso a los beneficios de seguridad social que tienen otros trabajadores.

Es importante recordar que siguen haciendo falta políticas de atención integral a la salud de la población trabajadora sexual, y más en este contexto. La mayoría de ellas no cuenta con seguridad social, y para acceder a servicios de salud necesitan tener ingresos extras. En una encuesta (1) realizada por COPRED se visibilizó que las PETS acuden principalmente a servicios privados que prestan algunas farmacias, los cuales no necesariamente toman en cuenta sus necesidades y contextos, además del costo y el riesgo que implica, a ser violentadas o discriminadas.

Este día busca visibilizar la discriminación que viven las PETS y las condiciones precarias en que desempeñan su trabajo. Aunque es un día no oficial, se conmemora desde que, en 1975, trabajadoras sexuales ocuparon la Iglesia de Saint Nizier de Lyon, Francia, con la finalidad de que el gobierno actuara para cesar la violencia ejercida en su contra, y se mejoraran sus condiciones de trabajo. Durante la década de los setenta en Francia, las trabajadoras sexuales vivían un endurecimiento de las políticas de seguridad, y fueron perseguidas y criminalizadas por las fuerzas policiales.

A partir de la participación y consulta activa con quienes ejercen el trabajo sexual, el COPRED alerta en torno a que la falta de reconocimiento legal del trabajo sexual, les deja sin certeza ni seguridad jurídica, y las condena a que persista la discriminación y violencia institucional que muchas veces pasa desapercibida. Por ello, es urgente que sea reconocido mediante una legislación que regule el trabajo no asalariado. En este momento, al no existir un reconocimiento legal, el trabajo sexual carece de certeza jurídica, lo que impacta en el ejercicio y disfrute de derechos las personas que lo ejercen.

Es necesario entender al trabajo sexual como el oficio libre y voluntario que realizan hombres y mujeres – cis y trans- mayores de edad, a partir del intercambio de dinero o bienes por servicios sexuales o eróticos, de forma regular u ocasional. No debería constituir un riesgo; tampoco una razón para las violencias y la exclusión.

El respeto y reconocimiento de la autonomía de las personas constituye un principio rector para la dignidad humana, base fundamental para la protección y garantía de los demás derechos, entre ellos los sexuales y reproductivos, el libre desarrollo de la personalidad y trabajo, así como la libre disposición del cuerpo. Poner en duda la manera en que se ejercen contradice su existencia, que es inherente a la persona. Cualquier estructura (ya sea social, cultural o institucional) que niega o condena el trabajo sexual, niega la existencia de millones de personas que lo ejercen.

El reconocimiento legal del trabajo sexual debe partir de la complejidad de la realidad económica y situación laboral que la diversidad de PETS enfrenta, así como de la falta de igualdad de oportunidades en muchos casos. Por lo tanto, debe acompañarse del diseño e implementación de medidas alternas y paralelas para igualar las condiciones y opciones laborales para quienes decidan dejar de ejercerlo.

Reiteramos el mandato del COPRED para velar por la garantía de los derechos de los grupos de atención prioritaria, como las personas trabajadoras sexuales. Nadie puede quedar atrás; nadie puede quedar fuera. Los impactos más graves de la pandemia se recargan en las brechas de desigualdad que ya existen en nuestro país; no solo económicas, sino también culturales. Nos enfrentamos a nuevas caras del fenómeno discriminatorio, que requieren estrategias claras de apoyo y perspectivas de inclusión. La falta de certeza sobre los efectos de la pandemia en la salud, en la economía y en la vida cotidiana, coloca a los grupos más impactados en una situación sumamente complicada.

Por ello, resulta imperiosa la implementación de medidas inmediatas que tiendan a garantizar un ingreso mínimo vital y vivienda, acceso a la salud, acceso a la información en formatos accesibles, así como los derechos a una vida libre de violencia y de discriminación. Del mismo modo, es prioritario comenzar a implementar medidas a largo plazo que tiendan a la inclusión social de las PETS: el reconocimiento legal del trabajo sexual, el acceso universal a servicios de salud, el acceso a créditos de vivienda o alojamiento de alquiler, así como el acceso a la justicia y a la seguridad ciudadana libres de discriminación.

La realidad nos ha alcanzado, pero será cada día más cruda si no establecemos acciones solidarias que implementen medidas positivas, de inclusión y nivelación, o acciones afirmativas que tiendan a eliminar los obstáculos y limitaciones para el ejercicio igualitario de derechos para todas las personas, en especial a las más precarizadas.

1 Encuesta de 35 preguntas aplicada por MOTRASEX, ANPTM, PLAPERTS y MO KEXTEYA en diciembre de 2019 a 223 personas trabajadoras sexuales en 12 alcaldías de la Ciudad de México. Es una muestra pequeña. COPRED no cuenta con datos ciertos sobre el número de personas que ejercen el trabajo sexual en calle. Según una entrevista con Brigada Callejera en 2016 hay 70 mil personas que ejercen el trabajo, y son unas 5 mil las que lo hacen en las zonas principales de la Ciudad.