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Urge terminar con los estigmas en el trabajo doméstico no remunerado

Publicado el 22 Julio 2017

Pronunciamiento 013

Ciudad de México, a 22 de julio de 2017

“22 de julio, Día Internacional del Trabajo Doméstico No Remunerado”

  • COPRED hace un llamado para distribuir de forma equitativa el trabajo doméstico entre hombres y mujeres.
  • Necesario apreciar el valor económico y social del trabajo doméstico no remunerado.
  • Abatir roles de género para prevenir la discriminación desde el hogar.

En el 22 de julio, Día Internacional del Trabajo Doméstico No Remunerado, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED), hace un llamado a distribuir de forma equitativa el trabajo doméstico entre hombres y mujeres para terminar con el estigma de considerar que las mujeres cuentan naturalmente con un instinto especial para cuidar a las y los hijos o familiares dependientes, mayor capacidad innata para cocinar, hacer las compras o mantener la limpieza de la ropa y calzado de la familia, entre otros roles asignados socialmente.

La realidad del trabajo doméstico, tanto remunerado como no remunerado, es que continua altamente feminizado y el costo de oportunidad de quien se dedica preponderantemente a estas labores es alto pues, esto es a costa de su tiempo libre, del desarrollo de su vida académica o profesional, o de ambas.

Por lo que resulta importante generar una conciencia entre las personas para evitar que persista la exclusión de las mujeres en los espacios laborales, la sobre carga de labores domésticas, las dobles jornadas para satisfacer los estándares laborales y domésticos que no permiten la competitividad laboral para lograr la igualdad sustantiva de oportunidades.

De esta forma es preciso reconocer que el trabajo doméstico no remunerado corresponde a la esfera de la vida familiar y de pareja, y a los acuerdos o dinámicas que se establecen entre ésta. Asimismo es necesario apreciar el valor económico y social del trabajo doméstico tanto remunerado como no remunerado.

Respecto al trabajo remunerado debe ser regulado y pertenecer a la economía formal y garantizarle, por tanto, los derechos correspondientes. Para ello, se considera fundamental que el Estado mexicano ratifique el Convenio 189 de la OIT. En torno al trabajo no remunerado, es necesario mostrar la aportación económica invisible y global de dicho esfuerzo.

Estos temas, aquellos que tienen que ver con la repartición equitativa de las labores del hogar, son un punto importante para el fomento de las relaciones y dinámicas sanas en los hogares, y por tanto, para el ejercicio para prevenir la discriminación.