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El COPRED llama a garantizar los derechos sexuales en tiempos de COVID-19

Publicado el 03 Septiembre 2020

Pronunciamiento 029

Los efectos sociales de covid-19 en la salud sexual y mental, así como en las relaciones de pareja, familiares y sociales, dentro de las cuales la salud y los derechos sexuales ocupan un papel relevante como asuntos de salud pública, motivan la conmemoración del Día Mundial de la Salud Sexual de este año con el lema “El placer sexual en tiempos de crisis por covid-19”. El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación (COPRED) llama a reflexionar en torno a este tema y considerar la importancia de su atención en el contexto de la pandemia.

El Día Mundial de la Salud Sexual ha sido, desde el 4 de septiembre de 2010, una iniciativa de la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS por sus siglas en inglés) para invitar a los profesionales y al público en general a sumarse a la promoción de la salud sexual, el bienestar y los derechos sexuales de todas las personas. Este año, la WAS subraya la atención específica que la salud y los derechos sexuales requieren en época de pandemia, y enfoca esta conmemoración en la protección de estos, así como en la promoción de la igualdad de género y la inclusión de la diversidad sexual.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud sexual es el estado de bienestar físico, mental y social asociado con la sexualidad, el cual implica un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de cualquier tipo de coacción, discriminación y violencia. En tanto, la declaratoria sobre el placer sexual de la WAS (firmada durante su congreso mundial en México en 2019) lo define como el disfrute y satisfacción, física o psicológica, derivado de experiencias en soledad o en compañía, que incluyen pensamientos, fantasías, sueños, emociones y sentimientos.

La autodeterminación y el consentimiento, así como la seguridad, privacidad, confianza, y la capacidad para comunicar y llegar a acuerdos en torno a las relaciones sexuales, son factores clave que contribuyen a la salud sexual y al bienestar de las personas. Es importante destacar que el placer sexual debe ser ejercido en el contexto de la garantía de los derechos sexuales, particularmente el derecho a la igualdad y a la no discriminación, a la autonomía, a la integridad del cuerpo, al acceso al más alto estandar de salud alcanzable y a la libertad de expresión. Los derechos sexuales garantizan que el placer sea una experiencia positiva para todas las personas, y que no se obtenga mediante la trasgresión de los derechos humanos y bienestar de otras.

En este Día Mundial de la Salud Sexual es indispensable recordar que la pandemia expone y agrava las desigualdades que viven las mujeres y las niñas, así como los actos discriminatorios a grupos de atención prioritaria, como población LGBTI, personas migrantes y refugiadas, poblaciones callejeras, personas privadas de la libertad, personas en reclusión o personas mayores.

En este contexto, la WAS advierte principalmente sobre el elevado riesgo para las mujeres y las niñas de padecer violencia de pareja, abuso sexual y violencia familiar como resultado del confinamiento en el hogar. Del mismo modo, se enfrentan a mayores riesgos de otras formas de violencia de género, incluyendo la explotación sexual y la atracción por parte de redes de trata de personas.

La sexualidad es una parte inseparable y esencial de los seres humanos, por lo que durante la crisis por covid-19 es indispensable, por una parte, atender el incremento del riesgo y exposición a posibles violencias, así como garantizar los derechos sexuales y el acceso a una vida sexual placentera y libre de coerción. También es fundamental asegurar el acceso a servicios de salud reproductiva y anticonceptivos, que puede verse limitado ante el redireccionamiento de los recursos de salud para atender la pandemia.

Por otro lado, la emergencia sanitaria puede ser también una oportunidad para motivar a las personas a descubrir y reconocer la importancia de los resultados positivos de la actividad sexual. El confinamiento puede ser un punto de partida para desencadenar una reflexión sobre el papel de la sexualidad en nuestras vidas.

Por ello, el COPRED se suma al llamado de la WAS a garantizar para todas las personas el ejercicio de todos sus derechos, y en particular que sus derechos sexuales sean reconocidos y respetados, y que el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva no sea impactado por las medidas de prevención y confinamiento para contener la pandemia. Los derechos sexuales y reproductivos, ejercidos en igualdad y libertad, no pueden ser sacrificados en el proceso de tránsito y recuperación de la crisis.