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Día Internacional de las Lenguas de Señas 2021

Publicado el 23 Septiembre 2021

Pronunciamiento 021

En el marco del Día Internacional de las Lenguas de Señas, declarado como tal por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) hace un llamado a reconocer la importancia del uso de las lenguas de señas para el pleno ejercicio de los derechos humanos de las personas sordas.

A lo largo de años de luchas y trabajos, las comunidades de personas sordas de muchas partes del mundo se han organizado y exigido que se reconozca su existencia y su derecho a ser consideradas minorías culturales. Ese reconocimiento se basa principalmente en la idea de que constituyen comunidades minoritarias mediante el uso de sus lenguas de señas, y que como tales son colectivos poseedores de una cultura que debe ser tomada en cuenta. Las personas sordas piden que se les considere así, como individuos que tienen una identidad cultural y lingüística.

Para las personas sordas, la lengua de señas representa identidad porque desarrollan costumbres y valores particulares, que tienden a convertirse en tradiciones; es lo que conocemos como cultura sorda. Se trata de la forma en que se comunican y expresan; por ello, las personas sordas deben tener acceso a las lenguas de señas desde la primera infancia, lo cual es fundamental para el desenvolvimiento y establecimiento de vínculos. Del mismo modo, es preciso garantizar su acceso a la educación, que es un derecho Constitucional.

Las Lenguas de Señas se componen de signos gestuales que se estructuran mediante las manos y expresiones faciales. Además, tienen características particulares: su propia sintaxis, léxico, estructura lingüística y gramática. Algunos factores que influyen en las barreras comunicacionales que enfrentan las personas sordas se relacionan con estereotipos y prejuicios hacia ellas, diversas violencias cotidianas y desigualdad.

De acuerdo con la Federación Mundial de Sordos, existen aproximadamente 70 millones de personas sordas en todo el mundo. Más del 80 por ciento vive en países en desarrollo y como colectivo, utilizan más de 300 diferentes lenguas de señas. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, en México hay casi 21 millones de personas con discapacidad, el 16.5% de la población. Un 24.4 por ciento de ellas consideraron tener una limitación para escuchar, por lo que se trata de la tercera causa de discapacidad en nuestro país.

La Lengua de Señas Mexicana (LSM) es la más extendida entre la comunidad sorda de nuestro país, con entre 87 mil y 100 mil personas que la usan cotidianamente. La Ley General para la Inclusión de las personas con discapacidad la define como la lengua de una comunidad de personas sordas, que consiste en una serie de signos gestuales articulados con las manos y acompañados de expresiones faciales, mirada intencional y movimiento corporal, dotados de función lingüística, que forma parte del patrimonio lingüístico de dicha comunidad, y es tan rica y compleja en gramática y vocabulario como cualquier lengua oral.

En México, una de las barreras más importantes para la comunicación de las personas sordas es la falta de instituciones que profesionalicen, certifiquen y evalúen la interpretación en LSM, por lo que no puede garantizarse que sea de calidad. Una gran problemática es considerar la interpretación en LSM como transliteración del Español o Español Señado, lo cual puede vulnerar el ejercicio de los derechos de las personas sordas: a la educación, al trabajo, a la salud, al acceso a la justicia, a la movilidad, a la cultura y al acceso a la información, por mencionar algunos.

Para las personas sordas, la accesibilidad a la información y comunicación es clave. Las condiciones de visibilidad del entorno, las señalizaciones, la información visual, la interpretación de forma presencial o remota, el subtitulado, las infografías y las signoguías son medidas que aseguran la inclusión.

El principio de igualdad y no discriminación es de suma importancia, pues parte de la diversidad y de evitar que ésta sea motivo de distinción en el acceso pleno a las libertades fundamentales y a todos los derechos humanos. Conocer la LSM nos sensibiliza y permite la plena inclusión de las personas sordas. La preservación de las lenguas es fundamental no sólo para el resguardo del patrimonio cultural, sino para el respeto y garantía de los derechos de todas las personas, principalmente aquellas pertenecientes a las minorías lingüísticas. El cambio cultural es indispensable para el acceso y ejercicio pleno de servicios y derechos para las personas sordas en nuestro país.

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